Baja California, México. En un contexto de creciente desgaste político y de evidente distanciamiento entre el gobierno y la ciudadanía, el activista y delegado estatal de trabajadores y productores, Ricardo Valdez, impulsa una nueva etapa en su trayectoria: transitar de la crítica al poder hacia la construcción de una fuerza organizada desde la base social.
Con un historial ligado al análisis político y la denuncia de estructuras de poder en la entidad, Valdez ha comenzado a consolidar un proyecto que busca reagrupar a trabajadores, pequeños productores, comerciantes y liderazgos sociales que —asegura— han sido marginados por una élite política cerrada.
“Durante años nos han hecho creer que la política es de unos cuantos. Hoy estamos demostrando que también puede construirse desde abajo, con quienes sostienen la economía real”, afirmó.
A través de reuniones comunitarias, recorridos territoriales y la integración de nuevos perfiles, el movimiento de trabajadores y productores ha comenzado a tomar forma como una plataforma que no solo cuestiona el estado actual de las cosas, sino que propone una reorganización social centrada en el empleo, el fortalecimiento de la economía local y la participación ciudadana.
De acuerdo con Valdez, uno de los principales problemas en Baja California es la desconexión entre quienes gobiernan y quienes diariamente sostienen la actividad económica del estado. En respuesta, su estrategia apuesta por la construcción de estructura territorial y el fortalecimiento de vínculos directos con la ciudadanía.
“El cambio no va a venir de los mismos grupos que ya están en el poder. Tiene que construirse con nuevas voces, pero sobre todo con quienes nunca han sido escuchados”, sostuvo.
Este proceso también marca una transición en su perfil público: de analista crítico a actor político en formación, con presencia en territorio y capacidad de articulación social. Su objetivo, señala, es construir una alternativa que rompa con la inercia política actual y abra espacios reales de participación.
Mientras los grupos tradicionales afinan estrategias rumbo a los próximos procesos electorales, Valdez avanza en la consolidación de una base social que, de fortalecerse, podría incidir en el equilibrio político de la entidad.
La reorganización de trabajadores y productores no solo plantea una nueva narrativa, sino que busca posicionarse como un contrapeso frente a un sistema que, cada vez más, es percibido como distante de las demandas ciudadanas.

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